
Entre fotos y cartas viejas pude sentir como mi piel se erizaba ante cada nombre, cada historia y cada imagen vivida.
Tantas cosas puedo tomar hoy de mi pasado para no cometer los mismos errores, cada historia de amistad y de amor que ha quedado en el olvido. Tantos miedos que ayer sentí y hoy siento. Tantas historias vividas.
Hoy miro hacia atrás proyectando hacia adelante. Veo a los amigos que hoy, aún hoy, caminan conmigo y saben todas mis historias, veo los que han quedado y los recuerdo con una sonrisa, más hacia aca, veo a los nuevos amigos a los cuales hay que explicarles las historias, y a los que vendrán a compartir y vivir una nueva.
En los amores... trato de no pensar... pero lo pienso, me veo cometiendo una y mil veces el mismo error o similar o al revés. Sin un punto medio, yendo de extremo a extremo, sin saber, sin pensar, sin poder dar una explicación, y terminando todo con un berrinche.
Las fotos son las que permiten ver el contexto, meterme en la historia y revivirla. Las cartas te lo recuerdan, te lo refrescan y te llevan al momento a momento. Muchos nombres aparecen, Pía, Gabi, Seba, Leo, Vicky, Kike, Camilo, Dai, Julio, Fabián, Pablo, Nico, Tania, Santi, Pame... entre tantos otros... cada uno de ellos te trae un rostro... y cada rostro con esa voz...te cuenta una historia...
Fotos y cartas viejas guardadas en una caja...
Paola Koszegi